[...] Las buenas interfaces dan soporte a los objetivos de los visitantes (y clientes), respondiendo visual y estructuralmente a dos cuestiones apremiantes:
- ¿Qué es esto? ¿Qué clase de sitio es este? ¿Cuál es su finalidad? ¿Qué mensajes se están transmitiendo o qué servicios se ofrecen? ¿A quienes va dirigido este sitio? Si está dirigido a mí ¿me ofrece el producto o información que estoy buscando, o es todo fachada y carece de sustancia?
- ¿Dónde estoy? ¿Qué tipo de espacio es éste? ¿Cómo funciona? ¿Puedo encontrar lo que necesito? Si es así, ¿puedo encontrarlo rápidamente? Si me equivoco, ¿puedo encontrar el camino de regreso?
[...] Cuando un diseñador web no entiende plenamente la naturaleza del producto o servicio, o la entiende pero no está autorizado para actuar de acuerdo s dicho entendimiento, lo que obtenemos son sitios que no emocionan ni atraen a nadie; o tal vez sitios potencialmente atractivos, pero que confunden y alejan a aquellas personas que, con tanto trabajo, habían intentado atraer.
[...] El buen diseño web zambulle al visitante en el contenido exactamente apropiado para el uso más eficiente (y personal) del sitio, y continúa guiándolo por cada nueva interacción.
Principos del diseño Web. Zeldman, J. Anaya, 2002, pp. 99






